UN JUEVES POR LA TARDE

07/11/2009 0 Comentarios

UN JUEVES POR LA TARDE

-“El jueves conocerás al presidente de Coca Cola México a las tres de la tarde y te presentará a los trabajadores” leo en mail que acaba de llegarme.

-“Muy bien” –pienso para mis adentros y sigo haciendo las cosas que estoy haciendo en la computadora.

Me pongo a reflexionar respecto del asunto. Recuerdo que hace un mes pensaba en la Coca Cola cómo el icono que es de la cultura popular, pero que jamás me habría imaginado que un día de estos conocería al presidente de la compañía.

-“Es algo bastante grande” –pienso de nuevo y me pongo un poco nervioso. Recuerdo las dimensiones de todo este proyecto y entiendo que es de esperar que algo así esté pasando. Me tranquilizo y sigo haciendo las cosas que tengo qué hacer.

Estoy en la casa preparándome para ir al edificio de Coca Cola que está atrás del Museo de Antropología e Historia. Son las 2 de la tarde. Lizette me habla por teléfono.

-“¿Tienes preparado lo que vas a decirles?” –me pregunta.

-“Sí…” –dudo por un momento. ¿Esperen a quién tengo qué decirles qué? ¡Ah! Cierto es: en el mail me habían comentado que el presidente de la compañía iba a presentarme con los trabajadores que allí laboran. Ya sabía las cosas que quería compartir con los trabajadores pero no las tenía escritas. Hago un pequeño acordeón dónde pongo las cosas que realmente quiero decirles. Quiero decir muchas cosas. Tengo tantas ideas, tantos sentimientos que podría estar un buen rato platicando respecto de ello. Pero no quiero aburrirlos y dormirlos. No quiero divagar. Termino de hacer mis anotaciones y parto junto con mi amigo David al edificio de Coca Cola.

-“Qué bueno que llegas, Antonio, pasas después de Lizette”-me dice Marcela. Platicamos (David y yo) un rato con ella y con Yaz. Son chavas muy buena onda. Escucho dentro de la sala de conferencia a Lizette. Está hablando de la expedición 206 y un poco después escucho que dice algo cómo “Queremos que conozcan a Toño en persona”. Las puertas de la sala de conferencia se abren…

*

-“¿Alguna otra pregunta?” –me dirijo hacia la audiencia de la sala de conferencias. Acabo de contestar lo que es para mí la felicidad. La gente parece interesada con lo que acabo de decir. Recibo un fuerte aplauso de su parte. No puedo creer que esté aquí y que haya hablado frente a tanta gente.

Unos minutos antes entré a una sala de conferencias que imaginaba mucho más pequeña y sin tener una remota idea de qué esperar. Entré para ser recibido por mucha gente: caras nuevas por todos lados; una audiencia que estaba allí para escucharme. Realmente me sentí afortunado de poder estar frente a ellos. Poder compartir lo que tenía qué decir y ser tan bien recibido cómo lo fui. Les agradecí por su apoyo y su solidaridad y les comenté de lo conmovido que me siento en estos momentos al saber que hay gente que aún sin conocerme personalmente está dispuesta a apoyarme a mí y a mi equipo.

Al sentir ese respaldo pienso en la solidaridad que pueden tener los seres humanos entre sí. Disfruto el momento y me preparo para lo que viene en los siguientes días. Quiero hacer valer el esfuerzo de tanta gente ganando esta contienda. Esto ya no va sólo por mi equipo: esto va por toda la gente que quiere que nosotros seamos los que estemos viajando el año que viene. Siento mucha gratitud en estos momentos.

REFLECTOR EXPEDITION 206

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