MIRAR HACIA ATRÁS
(este artículo lo escribí en los segundos finales de las votaciones del Expedition 206)
Mirar hacia atrás: hacia las últimas semanas, los últimos días, las últimas horas, los últimos minutos, los últimos segundos… Esos últimos segundos de la cuenta regresiva; esos segundos a los que quise aferrarme, aunque fuera un poco más, y por los que doy gracias. Esos segundos que la vida y las circunstancias me permitieron contar y disfrutar.
Estoy sentado. Sintiendo. Experimentando. Tengo tantas ideas en la cabeza que me es difícil organizarlas para luego plasmarlas. Sin embargo, creo que no habrá momento más honesto que éste. De repente me llega una oleada de ideas. Después llega un silencio. Todas las cosas que rondaban por mi cabeza se callan. Después a ese silencio le suceden una oleada de sensaciones físicas: me da frío, me da calor, siento que electricidad recorre mi cuerpo y así hasta el infinito.
Me desconecto. Me reconecto. Un enorme bloque de realidad llega a mí: me golpea, lo siento en cada fibra de mi ser y, por fin, estoy de nueva cuenta en el aquí-ahora, en este preciso instante. Me permito sentir y pensar todo. Debo hacerlo.
Durante las últimas semanas anduve con la mente en el aquí-ahora siempre que pude… pero no puedo negar que muchas veces pensaba en este instante: cuándo la cuenta regresiva llegara a ceros y nos anunciara que las votaciones ya habían acabado. Lo que se hizo, se hizo y lo que no, no se hizo. No me quedan arrepentimientos. Sé que hicimos todo lo que pudimos haber hecho. Y con todo el apoyo de ustedes hicimos muchísimo más.
De pronto me recuesto en la silla en la que me encuentro. Intento darle forma a todo este torbellino de ideas, de sentimientos, de sensaciones físicas, de impulsos… a todo. Pero sé que en estos momentos es muy difícil. Quizás pueda parecer muy vago y confuso, pero es lo que es: así me estoy sintiendo y quiero compartirlo con ustedes tal cómo es.
Ahora siento algo cálido en todo el cuerpo. Trato de encontrar con exactitud cuál es el punto dónde lo siento. Sin embargo, cuándo creo haberlo localizado en un punto me doy cuenta de que salta hacia otro…
Y después a otro…
Y a otro…
Y a otro más.
Este calor se encuentra en todos lados de mi ser y sé que, en cierta medida, es porque siento una profunda satisfacción y un profundo agradecimiento por y hacia todo(s): hacia la experiencia; hacia la oportunidad; hacia la gente; hacia el cariño y el apoyo recibidos; hacia el hecho de tener la fortuna de estar ahora sentado escribiendo esto, tratando de compartir la(s) experiencia(s) con ustedes. Quisiera encontrar las palabras más adecuadas para decirles todo eso y más. Pero sé que me estoy quedando corto: no obstante, señoras y señores, quedarme corto en estos momentos me hace muy feliz. Son tantas cosas que es difícil condensarlas en un solo escrito y poder sentir esto me llena muchísimo.
Reciban un gran abrazo de mi parte. Nos estaremos viendo pronto.













